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Consejos

Cómo se copia un azulejo: las cuatro técnicas comparadas

Serigrafía, impresión digital, aerografía y metacrilato: qué aguanta cada técnica (horno o frío), cómo se ajusta el tono y para qué sirve la muestra.

Operario de Crearal con una pieza recién fabricada entre los carros de secado

Un azulejo se copia reproduciendo su dibujo y su color sobre una base cerámica nueva del mismo formato. Hay cuatro formas de hacerlo en el mercado: serigrafía, impresión digital, aerografía y lámina de metacrilato. La diferencia que importa no es la técnica de dibujo, sino si el resultado pasa por el horno (el color se funde en el esmalte y dura como el original) o se queda en un recubrimiento en frío (una capa pegada o pintada encima, que se raya, amarillea o se despega).

Lo primero: la base

Toda réplica empieza por elegir una pieza cerámica en blanco lo más parecida posible a la original: mismo formato, grosor similar, misma clase de uso (pared o pavimento) y un esmalte de partida (mate, brillo, satinado). Si la original tiene relieve, se busca una base con un relieve parecido; si no existe, la copia saldrá lisa, y hay que decirlo antes. Sobre esa base se reproduce el dibujo con una de estas técnicas.

Operario digitalizando el dibujo de una pieza en el ordenador
Digitalización del dibujo de la pieza en el ordenador.

Serigrafía

La técnica clásica de la industria cerámica durante décadas. Se prepara una pantalla (una malla con el dibujo abierto) por cada color y se pasan los pigmentos cerámicos a través de ella sobre la pieza. Después se cuece, y el pigmento se vitrifica dentro del esmalte.

  • A favor: colores planos muy limpios y densos, ideales en dibujos geométricos y de tintas planas, que es como se fabricaron muchos azulejos de los años 60 a 90. Permanente una vez cocida.
  • En contra: cada color es una pantalla, así que un dibujo de ocho colores exige ocho preparaciones y ocho registros exactos; para seis piezas, mucho trabajo previo. Los degradados y las fotografías no se serigrafían bien.

Impresión digital

Un cabezal de inyección deposita el dibujo sobre la pieza a partir de un archivo, como una impresora. Aquí hay que distinguir dos mundos que se llaman igual y no tienen nada que ver:

  • Impresión digital cerámica: tintas con pigmentos cerámicos que después se cuecen a alta temperatura. El dibujo queda dentro del esmalte. Es como se fabrica hoy casi toda la cerámica industrial, y permite reproducir vetas, fotografías y degradados.
  • Impresión digital en frío (UV, vinilo, sublimación sobre pieza ya esmaltada): tinta o lámina que se queda encima del esmalte y, como mucho, se barniza. No pasa por el horno. En una pared seca puede durar un tiempo; en una cocina, una ducha, un suelo o un exterior se raya, se mancha y acaba levantándose.

Cuando te ofrezcan una réplica «impresa», la pregunta es siempre la misma: ¿se cuece después? La digital cocida es permanente; la digital en frío es un adhesivo con mejor o peor acabado.

Mano con guante sacando un azulejo jaspeado del carro de secado
Azulejo jaspeado saliendo del carro de secado.

Aerografía

Con una pistola de aire se aplican esmaltes y pigmentos cerámicos a mano, por capas, con plantillas o a pulso, y la pieza se cuece después. Es trabajo de taller, no de máquina, y por eso resuelve lo que las otras técnicas no alcanzan:

  • Fondos y tonos irregulares: muchos azulejos antiguos no tienen un color plano, sino un fondo nublado, con veladuras y variaciones de una pieza a otra. La aerografía los reproduce capa a capa; una pantalla o un archivo dan un resultado demasiado uniforme.
  • Ajuste fino del color: permite corregir el tono, cocer, comparar y volver a ajustar.
  • Tiradas cortas: sin pantallas ni archivo que preparar, para cinco o diez piezas es lo más eficiente.

Su límite es el trazo muy fino, que se hace mejor con serigrafía o digital. En la práctica, las réplicas de calidad combinan técnicas: aerografía para fondos y tono, serigrafía o digital para el trazo, y una cocción común que lo fija todo.

Lámina de metacrilato (y otros recubrimientos en frío)

Consiste en imprimir el dibujo del azulejo sobre una lámina de metacrilato, vinilo o resina y pegarla sobre una pieza lisa, o directamente en el hueco de la pared. No hay cerámica nueva ni horno: es una placa plástica con una imagen. Es la opción más barata y rápida, y puede valer como solución temporal en un sitio que no se toca ni se moja. Pero conviene saber lo que es:

  • El metacrilato se raya con facilidad y amarillea con la luz, sobre todo cerca de una ventana o en exterior.
  • El adhesivo no aguanta la humedad continuada: en una ducha o tras un fregadero, los bordes se levantan.
  • No admite los limpiadores habituales de cocina o baño.
  • El brillo y el tacto son los de un plástico; de cerca no engaña a nadie.
  • En suelo queda descartado: no soporta el paso ni el roce.

Horno frente a frío: la comparación que importa

Técnica¿Pasa por horno?DurabilidadDónde va bienLímites
Serigrafía cerámicaSíLa del azulejo originalTintas planas, geométricos, series medianasMuchos colores o degradados; tiradas muy cortas
Impresión digital cerámicaSíLa del azulejo originalFotografías, vetas, dibujos complejosFondos nublados y ajustes de tono finos
Aerografía cerámicaSíLa del azulejo originalFondos irregulares, tonos envejecidos, pocas piezasTrazo muy fino; depende del taller
Impresión digital en fríoNoMeses a pocos añosPared seca y decorativaAgua, roce, sol, limpieza, suelo
Lámina de metacrilatoNoMeses a pocos añosSolución provisionalAgua, roce, sol; se nota de cerca

La regla práctica: si la pieza va a mojarse, limpiarse, pisarse o recibir sol, solo sirve una copia cocida. Para un suelo, el motivo está en réplica de baldosas de suelo descatalogadas; para una terraza o fachada, en azulejos para exterior.

Cómo se ajusta el tono a una pieza envejecida

Aquí está la mitad del oficio. El azulejo que hay que copiar no tiene el color con el que salió de fábrica: lleva años de luz, vapor, grasa y limpiadores. El blanco se ha vuelto marfil, el azul ha perdido fuerza, el brillo se ha apagado. Copiar el color «de catálogo» da una pieza que canta. Lo que se hace es:

  1. Trabajar sobre la pieza física, no sobre una foto. El presupuesto se da con foto, pero el tono se ajusta con la pieza en la mano, porque la cámara y la luz cambian el color.
  2. Igualar el fondo primero y el dibujo después, porque el fondo es lo que domina la vista desde lejos.
  3. Cocer y comparar. Los pigmentos cerámicos cambian en el horno: lo que entra rosado puede salir granate. Se cuece una pieza, se compara con la original a la luz del día y se corrige.
  4. Ajustar también el brillo: un esmalte brillante nuevo junto a uno envejecido mate se ve aunque el color sea exacto.

Qué es la muestra y por qué se aprueba antes de fabricar

La muestra es la primera pieza cocida, hecha con el proceso completo, que se envía para ponerla junto a las originales en la pared o en el suelo donde va a ir, con su luz. No se coloca: sirve para contestar a una sola pregunta, ¿se nota? Si el tono o el brillo no están, se ajusta y se hace otra; si está, se aprueba y se fabrica el pedido, desde pocas piezas, todas en la misma hornada para que no haya variación de tono entre ellas.

Se hace así porque la comparación en el taller no basta: la luz de una cocina al norte, la de un baño con fluorescente y la de un patio al sol no enseñan el mismo color. Orientativamente, la muestra sale unos 10 días después de que la pieza original llegue al taller, y la fabricación llega en unas 3 semanas desde el visto bueno. Si una empresa te ofrece fabricar sin muestra, pregunta qué pasa si al llegar las piezas no casan.

Lo que una buena réplica no puede hacer

Hay límites que ninguna técnica cocida salva: los reflejos metálicos (oro, cobre, plata), los acabados espejo y los relieves que no existan en ninguna base disponible. Cuando el original tiene alguno, se dice antes de hacer nada. Las condiciones completas están en copia de azulejos descatalogados; si el encargo viene de un siniestro, en aseguradoras y peritos explicamos cómo se tramita; y si aún no sabes si tu modelo se fabrica, empieza por cómo saber si tus azulejos están descatalogados.

Pide presupuesto con una foto

Manda una foto de frente del azulejo con una regla, el número de piezas y dónde está. Te decimos si se puede copiar, el precio y el plazo de la muestra: pedir presupuesto de réplica.

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