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Consejos

5 diferencias entre baldosa hidráulica y cerámica

Material, grosor, porosidad, mantenimiento y precio: las cinco diferencias reales entre una baldosa hidráulica y una cerámica, y cuándo conviene cada una.

Azulejo de estilo hidráulico con roseta azul y granate: original y copia

La baldosa hidráulica y la cerámica se parecen mucho vistas desde arriba: las dos pueden llevar el mismo dibujo geométrico, los mismos colores y el mismo formato de 20 × 20 cm. Pero son dos materiales distintos, se fabrican de forma distinta y se comportan de forma distinta una vez puestas en el suelo. Estas son las cinco diferencias que de verdad importan a la hora de elegir, reponer o restaurar.

1. El material: cemento pigmentado frente a arcilla cocida

La baldosa hidráulica es cemento. Se fabrica en frío: se vierte una capa de cemento blanco pigmentado en un molde con divisiones metálicas (la trepa), se cubre con cemento y arena, y se prensa con una prensa hidráulica, de ahí el nombre. No pasa por ningún horno; cura con agua y aire durante semanas.

La baldosa cerámica es arcilla. Se moldea, se seca y se cuece a más de 1.000 °C; si lleva esmalte, el dibujo va en esa capa vítrea que se funde en el horno. El resultado es una pieza dura, compacta y con la superficie cerrada.

Esta primera diferencia explica todas las demás.

Piezas color teja de forma alargada copiadas a partir de un trozo roto
Piezas color teja de forma alargada copiadas a partir de un trozo roto del original.

2. La porosidad y las manchas

El cemento es poroso. Una baldosa hidráulica sin sellar absorbe el agua, el aceite, el vino o el café y la mancha se queda dentro. Por eso los suelos hidráulicos se tratan con un hidrofugante y, tradicionalmente, con cera; y por eso en una cocina o en un baño hay que repetir ese tratamiento cada cierto tiempo.

La cerámica esmaltada es prácticamente impermeable: el esmalte es vidrio. Se limpia con agua y un jabón neutro, no necesita sellado y aguanta sin problemas los productos de limpieza habituales. Una pieza de estilo hidráulico fabricada en cerámica da la misma estética con muchísimo menos mantenimiento, que es justo el motivo por el que hoy se fabrica tanto azulejo de estilo hidráulico en cerámica.

3. El grosor y el peso

Una baldosa hidráulica clásica tiene entre 16 y 20 mm de grosor y pesa alrededor de 1,5 kg por pieza de 20 × 20. Una cerámica ronda los 8-10 mm y pesa la mitad. Parece un detalle, pero decide muchas cosas:

  • En una reforma donde no se levanta el suelo antiguo, la cerámica se puede colocar encima sin que las puertas dejen de abrir.
  • En una vivienda antigua con forjado de madera, los kilos cuentan.
  • Al reponer piezas en un suelo hidráulico existente, la nueva tiene que quedar al mismo nivel: si se repone con cerámica fina, hay que recrecer con mortero debajo.
Baldosa granulada con dibujo geométrico azul: original y copia
Baldosa de grano tipo terrazo con dibujo geométrico: original y copia.

4. El desgaste y cómo envejecen

El dibujo de una hidráulica no es una capa fina: tiene entre 3 y 5 mm de profundidad. Eso le permite pulirse y recuperarse varias veces a lo largo de su vida, y es el motivo de que suelos de 1920 sigan en pie. A cambio, se desgasta de forma visible en las zonas de paso, pierde brillo y se puede astillar en los cantos.

En la cerámica el dibujo va en el esmalte, que es muy duro pero fino: no se puede pulir. Si el esmalte se raya o salta, la pieza se cambia. Las cerámicas actuales de uso residencial (PEI 3-4) aguantan décadas sin desgaste apreciable, y además no les afecta ni la humedad ni el hielo, así que sirven igual en una terraza que en un salón.

5. El precio y la disponibilidad

La hidráulica auténtica es artesanal: cada pieza se hace a mano, una a una, y el precio por metro cuadrado es varias veces el de una cerámica de calidad. Los plazos también son largos y los diseños antiguos, en la práctica, no se encuentran: la fábrica cerró hace décadas o el modelo se dejó de hacer.

Aquí es donde entra la réplica. Cuando en un suelo hidráulico faltan seis piezas, o cuando el modelo de un azulejo de estilo hidráulico está descatalogado, en Crearal copiamos la pieza a partir de una original: mismo formato, mismo dibujo y el tono ajustado al que tiene el suelo hoy, que no es el que tenía cuando se fabricó. Se fabrica en cerámica, con lo que ganas en mantenimiento, y se hace una muestra antes de producir el pedido para que la compares puesta junto a las demás.

Resumen: cuál elegir

Baldosa hidráulicaBaldosa cerámica
MaterialCemento pigmentado, sin cocerArcilla cocida, normalmente esmaltada
PorosidadAlta: necesita selladoMuy baja: no necesita tratamiento
Grosor16-20 mm8-10 mm
MantenimientoHidrofugante y cera periódicosAgua y jabón neutro
ExteriorSolo con sellado y clima suaveSí, si es antiheladas
PrecioAlto, artesanalMedio
Piezas antiguasCasi imposibles de encontrarSe replican
  • Tienes un suelo hidráulico original y quieres conservarlo: restáuralo. Te contamos cómo en recuperar baldosas hidráulicas antiguas, y las piezas que falten se replican.
  • Quieres la estética hidráulica en obra nueva, cocina o baño: cerámica de estilo hidráulico. Menos grosor, cero mantenimiento, y si en el futuro se rompe una, se copia.
  • Tienes piezas rotas de un modelo que ya no existe, sea hidráulico o cerámico: pide una réplica con una foto de la pieza y las medidas.

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