
El azulejo lleva siglos en las iglesias, en las fachadas de las hermandades y en las entradas de las casas: retablos de una Virgen o un santo que aguantan el sol y la lluvia sin perder el color. Hoy se siguen haciendo igual, pieza a pieza y cocidos al horno, pero a partir de cualquier imagen. Te contamos cómo se hace un mural cerámico religioso y qué hace falta para encargarlo, con un trabajo reciente: el mural de Nuestra Señora Desatanudos que fabricamos para una iglesia de Toledo.
Un mural para una iglesia de Toledo
El encargo era la imagen de la Virgen Desatanudos, la advocación que deshace los nudos de una cinta entre ángeles, con la cartela del título en la parte de arriba. El mural está formado por piezas de 20 × 20 cm: la cartela con «Nuestra Señora de Desatanudos» y la orla, la Virgen sobre la media luna con los ángeles y, abajo, una franja de paisaje con dos figuras caminando.
Antes de embalarlo, lo montamos entero sobre la rejilla del taller, como se ve en la foto, para comprobar que cada pieza casa con la de al lado y que el dibujo sigue sin saltos. Cada azulejo va numerado para que el colocador sepa dónde va cada uno.
De qué imagen se parte
Un mural se fabrica a partir de una imagen digital. Puede ser:
- Una fotografía de la imagen titular de la hermandad o de la parroquia.
- Una pintura o una estampa: un cuadro, un grabado o una lámina antigua. También se reproducen cuadros clásicos en azulejo.
- Un diseño hecho a propósito, con su cartela, su orla y el texto que se quiera.
Lo que más cuenta es la resolución: cuanto más grande vaya a ser el mural, más calidad necesita la imagen. Si la foto es pequeña o está pixelada, te lo decimos antes de empezar y vemos cómo conseguir una mejor.
Tamaño y número de piezas
El tamaño se decide por el hueco donde va el mural y por la distancia desde la que se va a ver: un retablo sobre una puerta o en lo alto de una fachada pide más tamaño que uno a la altura de los ojos en una capilla. Con las medidas del hueco calculamos cuántas piezas lleva.
En el interior o en la fachada
Como el dibujo se cuece dentro del esmalte, un mural cerámico aguanta en el exterior: el sol no lo decolora y la lluvia no lo estropea. Por eso los retablos de azulejo de las fachadas y de las entradas de las casas siguen igual después de muchos años. Para colocarlo fuera solo hay que tenerlo en cuenta al elegir el adhesivo y la base; te lo explicamos en murales de azulejos para exteriores.
Cómo se envía y se coloca
El mural sale del taller con las piezas numeradas, embalado para que no se mueva. Lo enviamos a la parroquia, a la casa de hermandad o a la obra, en cualquier provincia. Lo coloca un alicatador como cualquier azulejo, siguiendo el orden de los números.
Pide presupuesto
Manda la imagen que quieres reproducir, las medidas del hueco y si va dentro o fuera, y te decimos cómo quedaría y cuánto cuesta. Tienes más trabajos en murales de cerámica artesanal y en murales de azulejos, o pide presupuesto aquí.


